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Genios y la Genialidad

El secreto del genio es llevar el espíritu del niño hasta la vejez, lo que significa nunca perder el entusiasmo. Aldous Huxley
10 Jun 2016

Alzheimer ¿Puedes Lidiar con las Demencias sin Perder la Razón?

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cover Alzheimer SOS small copy 2¿Que es la Felicidad? Conoce al “trio feliz”

Si alguna vez te has dicho: “¡Soy feliz!” recordarás quizás que acababas de conseguir o conquistar algo que para ti era muy importante: ya sea amor, una meta, o algún tipo de posesión. Nos sentimos felices cuando logramos algún objetivo. La felicidad no es permanente, hay momentos felices y momentos amargos. La felicidad es un estado psicológico. Te regalo este capítulo de mi libro Alzheimer SOS. Cómo Lidiar con las Demencias sin Perder la Razón.

Capítulo -16- El juego químico de las hormonas

¿Que es la Felicidad?

En términos químicos, la felicidad es causada por El Trío Feliz: la serotonina, la noradrenalina y la dopamina. El cerebro de algunas personas produce naturalmente una mayor cantidad de esos químicos, y esas son personas a las que siempre vemos optimistas, riendo y de buen humor.

Otros tienen tendencia a producir bajas cantidades de estas sustancias que también funcionan como neurotransmisores, llevando y trayendo mensajes alegres al cerebro.

El estrés es el ladrón de la felicidad

Contrario a lo que se piensa, no sólo las cosas malas producen estrés. La llegada de un bebé al hogar es un hecho alegre y sin embargo puede producirnos gran estrés. Comprar una casa nueva es un momento esperado con ansiedad por la familia, pero produce estrés.

Los cuidadores de un enfermo de Alzheimer se enfrentan a un estrés tremendo las veinticuatro horas del día, los siete días de la semana, los 365 días del año.

El cuidador que se quiera a sí mismo tiene la obligación de aprender a lidiar con la enfermedad y buscar la felicidad dondequiera que ésta se encuentre. Es el único modo de sobrevivir.

¿Qué es el estrés?

El estrés es la reacción del cuerpo a situaciones y cambios externos y se produce como consecuencia de un desequilibrio entre las demandas externas y los recursos físicos, mentales y emocionales de la persona.

Cualquier cambio, o cosa fuera de lo común (buena o mala) que ocurra en su vida cotidiana, puede producir uno o varios de los siguientes tipos de estrés:

El estrés emocional: Pleitos, desacuerdos, conflictos, tanto en el trabajo, como en la familia o socialmente, que causan un cambio profundo en la vida de la persona.

El estrés por enfermedad: Cualquier enfermedad que causa cambios en la condición física, emocional o mental de una persona.

Estrés por exceso de actividad física o mental: El exceso de actividad física, mental o emocional de forma continuada por un largo periodo de tiempo puede producir estrés.

El cuerpo tiene que reparar energías a medida que éstas se gastan. No vale trabajar o estar de fiesta 3 días seguidos y después dormir tres días. Con el tiempo, ese ritmo de vida creará cambios irreparables de los que la persona se da cuenta solamente cuando ya es muy tarde.

En 1967, los investigadores Thomas Holmes y Richard Rahe, crearon una escala de valores de los acontecimientos de la vida de una persona y su correspondiente valor en concepto de estrés.

En esa escala, la muerte de la pareja tiene el puntaje mas alto de estrés, o sea, 100 puntos; el divorcio, la menopausia, la separación, el encarcelamiento, la muerte de un ser querido y la enfermedad o incapacidad, tienen un valor de entre 45 y 60 puntos. La escala tiene en cuenta unas 50 situaciones o acontecimientos estresantes.

Para tener una idea de su situación, la persona tiene que escribir el valor de cada uno de los acontecimientos que hayan ocurrido en su vida durante el año anterior y sumar los valores totales.

150 puntos o menos significa que ha tenido una cantidad relativamente baja de cambios en ese periodo de su vida y por tanto tiene una susceptibilidad baja a los problemas de salud inducidos por el estrés.

De 150 a 300 puntos implica que la persona tiene un 50% de posibilidades de padecer algún problema de salud importante en los próximos 2 años.

La lista incluye todo tipo de situaciones que cada persona enfrenta una vez u otra en su vida.

Cuando el estrés no tiene una válvula de escape, es como poner una olla de presión al fuego y dejarla así por largo tiempo. Tarde o temprano el agua se gastará y la olla explotará.

Esa explosión en el cuerpo humano son las enfermedades. El cuerpo o la mente sometidos a exceso de estrés explotarán en un algún momento.

¿Cómo se produce la explosión en el ser humano?

El exceso de estrés puede producir depresión, presión arterial alta, infarto, embolia cerebral, alergias, infecciones, fatiga, dolores, ataques de pánico, insomnio, úlceras y todo tipo de problemas gastrointestinales.

neurotransmisoresEl Trío Feliz: Serotonina, Noradrenalina y Dopamina

Habíamos dicho que la felicidad se puede provocar, de la misma manera que un recuerdo, una música, un olor, nos puede poner tristes o alegres.

Cuando estudiamos en el primer capítulo el funcionamiento del cerebro, vimos que éste nunca descansa y que constantemente se están llevando y trayendo mensajes a través de los neurotransmisores. Miles de mensajes van y vienen, unos alegres y otros tristes. Y esto es normal, pero queremos que la cantidad de mensajes tristes sean menos que los alegres, o al menos estén equilibrados. Y eso no pasa muy frecuentemente en la vida, a menos que uno lo provoque.

¿Recuerda las tres viejas felices de las que hablamos anteriormente? Serotonina, Noradrenalina y Dopamina. Dijimos que ellas odiaban al estrés porque no sabían como lidiar con él. Mientras tanto, los mensajeros tristes sí saben lidiar con el estrés, ellos saben como lidiar con todo lo que sean malas noticias, son los miembros deprimidos de la familia, que siempre están listo para pasar las malas noticias.

Cuando hay demasiado estrés, las viejas felices (nuestras mejores amigas porque nos hacen sentir bien), se inhiben, se retiran. Es como si se escondieran, dejando el camino libre a los mensajeros tristes, que se aprovechan y se hacen presente todo el tiempo. Y con el exceso de mensajes tristes, la persona comienza a deprimirse. En esas condiciones, una persona deprimida generalmente no puede apreciar las cosas buenas que llegan a su vida, porque las mensajeras alegres han desaparecido.

Por eso, tenemos que conocer bien a las tres viejas felices para fortalecerlas y que sean ellas las que toquen la música que queremos bailar.

La señora Serotonina es la que nos lleva de la mano al sueño. Al dormir, nuestro cuerpo repara todas las células desgastadas y nos reponemos de las luchas diarias. Serotonina debe estar tranquila para que la persona pueda dormir bien en un sueño reparador. Por eso es que cuando estamos bajo demasiado estrés, lo primero que se afecta es nuestro sueño. Serotonina es la jefa de nuestro reloj interno.

Este reloj interno se encuentra en la glándula pineal o epífisis, que almacena la serotonina en nuestro cerebro. La glándula pineal convierte la serotonina en melatonina. Y más tarde, cuando aparece el día, la melatonina se vuelve convertir en serotonina.

Así podemos dormir y reparar fuerzas durante la oscuridad y despertar por la mañana. El reloj funciona de acuerdo al ciclo de luz y oscuridad de la tierra, que para nosotros es igual a la vigilia y el sueño. Gracias a ese ciclo todos los días las células de nuestro cuerpo se reparan para al día siguiente, volver a continuar un día más, un ciclo más de vida.

Cuando sentimos estrés nuestro cuerpo reacciona segregando una hormona llamada cortisol, más conocida como la hormona del estrés. El cortisol hace que nuestro cuerpo produzca energía para manejar el estrés. El cortisol nos mantiene alerta, es bueno en casos de emergencia, pero si los niveles de cortisol se mantienen altos durante mucho tiempo, puede producir daños serios a nuestro organismo.

El estrés (Cortisol) inhibe la serotonina, la paraliza y por ende, es como si asesinara al sueño.

Como jefa de nuestro reloj interno, serotonina es quien debe ordenarle a cortisol comenzar a funcionar, para nosotros poder dormir o despertarnos. Pero, como vimos, ella no sabe como lidiar con el estrés, y si el estrés la paraliza, nuestro reloj interior quedará parado en una hora donde no hay sueño reparador.

Doña Noradrenalina es prima de Adrenalina, a quien todo el mundo conoce por ser la encargada de hacernos reaccionar ante un peligro. La adrenalina puede aumentar la glucosa en la sangre, la presión arterial, el ritmo cardíaco y la respiración. Cuando eso pasa, estamos listos para luchar o huir. Su prima, la noradrenalina, por su parte, es la que nos da la energía para esa lucha. Cuando tenemos bajos niveles de noradrenalina nos sentimos lentos y embotados, y nos cuesta trabajo reaccionar.

La señora Dopamina. De las tres señoras felices, a Dopamina pudiéramos llamarla “La Madre de la Felicidad”, porque es la más fiestera de todas. La dopamina está encargada del placer y su función es hacernos disfrutar de la vida.

Tanto es su interés en hacernos sentir bien, que la dopamina se encuentra en mayores cantidades cerca de las partes del cerebro donde hay mayor cantidad de endorfina (la encargada de regular el dolor).

Endorfina es una amiga inseparable de Dopamina. Se ha estudiado que cuando hay exceso de estrés, la dopamina disminuye y también disminuye el poder de la endorfina. Por eso el estrés puede producir dolores y falta de placer en las actividades que antes nos hacían felices.

¿Qué pasa cuando las tres señoras felices no pueden funcionar correctamente?

Cuando la serotonina, la noradrenalina y la dopamina funcionan bien, dormimos un sueño reparador y nos levantamos alegres, con la mente fresca, lo que nos hace cometer menos errores y sienta las bases para un gran día.

Ahora bien, cuando el estrés paraliza a los tres químicos de la felicidad, perdemos el sueño, nuestro sistema inmunológico se debilita, y perdemos energía. Nuestras defensas ya no pueden luchar por defendernos y la vida pierde todo interés, porque ya no podemos disfrutar de ella. Cuando no somos capaces de disfrutar de la vida nos deprimimos. La depresión trae más enfermedades y las enfermedades nos deprimen aún más… es el círculo vicioso del estrés.

Los cuidadores de un enfermo con demencia están sometidos a una carga de estrés mayor de lo que cualquier persona puede afrontar. Por ello es sumamente importante que aprenda a cuidarse y a mantener una vida alegre a pesar de todos los sufrimientos que el Alzheimer y la demencia les brinda. Y se puede hacer. Se puede lograr que la vida vuelva a ser atractiva y feliz, para ambos, para el enfermo y para el cuidador.

Más adelante hablaremos de trucos y tratos, de secretos, y medidas que podemos poner en práctica para que la vida de los cuidadores sea más llevadera y más fácil.

estresManeja el estrés antes de que él te maneje a ti

Manejar el estrés puede convertirse en un arte, si lo tomamos en serio y lo practicamos regularmente. En todos los programas de reducción de estrés, lo primero que se trata de hacer es determinar qué está causándolo, para poder controlarlo.

Nosotros ya tenemos esa parte ganada: sabemos que el estrés lo están causando constantemente las situaciones cambiantes que nos presenta la enfermedad de Alzheimer.

Después de un día con un enfermo de Alzheimer, el cuidador puede sentirse nervioso, temeroso, confundido, preocupado, irritable, hostil, e incapaz de concentrarse. Estos sentimientos pueden crear nuevos conflictos con el enfermo y con otras personas y profundizar aún más el círculo vicioso del estrés.

Toma una libreta y en la parte de afuera escriba en letras grandes: Manejo del estrés.

Deja la primera página en blanco y en la segunda escribe como encabezamiento “Las 10 Situaciones que más me estresan”.

Seguidamente, haz una lista de las 10 situaciones que más te estresan. Y por ahora déjela ahí. Haz comenzado tu propio programa de Control del Estrés.

¿Cómo lidiar con las situaciones estresantes?

Las situaciones estresantes pueden ser clasificadas en tres categorías:

los contratiempos,

los cambios grandes,

los problemas continuos.

Contratiempos son situaciones pequeñas pero que al repetirse causan estrés. Por ejemplo, cuando el enfermo pierde o esconde constantemente las cosas; cuando repite constantemente la misma pregunta y usted tiene que contestarle pacientemente como si fuera la primera vez; cuando se escapa y se pierde; cuando se queja de su suerte; cuando se orina en lugares no aceptables… la lista seria interminable.

Cambios grandes: Cambiar de casa, ingresar al paciente en un nuevo centro de cuidado diurno; traer a una nueva persona para que nos ayude a cuidarlo, nacimiento de un niño en la familia, un divorcio en la familia, la muerte de un gran amigo o ser querido.

Problemas continuos: Discusiones, pleitos, malas relaciones con otros miembros de la familia, preocupaciones financieras, deudas, falta de descanso, falta de sueño, falta de incentivos en la vida.

¿Cómo podemos prevenir las situaciones estresantes?

El cuidador nunca podrá prevenir todas las situaciones estresantes a las que la enfermedad lo enfrenta, pero sí puede prevenir algunas, y aprender a manejar las otras.

Evita las situaciones estresantes que puedas evitar.

  1. Planifica con cuidado los cambios grandes de tu vida, como cambiar de casa. No trates de hacer todos los cambios grandes a la vez.
  2. Acepta tus limitaciones, pide ayuda, aprende a decir “NO”.
  3. Aprende a priorizar. Cuando tengas que hacer varias cosas, haz una lista y determina cuáles son urgentes y cuáles son importantes. Haz una diferencia entre las cosas urgentes y las importantes. Ello te ayudará a decidir cuál debe hacer primero.
  4. Aprende a comunicarte mejor, tanto con el enfermo como con los amigos y el resto de la familia. Una mejor comunicación puede prevenir muchos problemas.
  5. Comparte tus preocupaciones con tu familia, con el médico, un psicólogo, un trabajador social, una organización de Alzheimer. No te quedes con todas las preocupaciones dentro, los demás pueden darle nuevas ideas.
  6. Aprende a desarrollar una actitud positiva. Ve los problemas como una oportunidad para aprender.
  7. Ofrécete recompensas y premios. Cómprate algo que quieres, sal por tu cuenta, pide a alguien que se quede con el enfermo. Desconéctate totalmente, al menos por una hora cada día: tú te lo mereces, te lo has ganado. Acepta toda la ayuda que se te brinda. No tengas reparos en tomarte unas vacaciones. Jamas juegues a ser la víctima.
  8. Comienza un plan de ejercicios físicos: camina, monta bicicleta, levanta pesas, ve a un gimnasio por lo menos 30 minutos al día, o al menos tres veces a la semana. Lo importante es hacer algo que disfrutes. Preferiblemente algún ejercicio con el que te puedas relacionar con otras personas.

El ejercicio le encanta a las viejas felices, que inmediatamente comienzan a sentirse bien y llevar sus mensajes felices a tu cerebro, todo lo ven positivo después del ejercicio y en agradecimiento te van a hacer sentir de maravillas. Recuerda que mientras estás haciendo ejercicios suaves y moderados no puedes estar pensando en tus problemas y preocupaciones, lo que también te beneficia por carambola.

  1. No olvide que hay muchas otras formas de agradar a las viejas felices, como bailar, escuchar música, leer, pintar, tocar un instrumento musical.

Y RECUERDA:

El estrés es parte de la vida. Si no aprendes a manejarlo, él te manejará a ti, y entonces podrías enfermar del corazón, de los nervios o del estómago. Incluso podrías llegar a desarrollar un cáncer.

Otras sugerencias:

Elimina de tu vida todo lo que te moleste y no sea importante.

Se realista. No trates de ser perfecta ni esperes que los demás lo sean. La perfección no existe. Haz las cosas lo mejor que puedas, y olvida lo demás.

No Drogas. Jamás uses drogas, alcohol, cigarrillos, cafeína, para controlar tus emociones. Ellas te calman por un rato, pero inmediatamente te pedirán más y ello te causará más estrés.

No dejes para mañana lo que puedas hacer hoy. Si hay cosas importantes que necesita hacer, hazlas ya y caerá un peso grande de tus hombros. Resolver los problemas cotidianos con facilidad le hace sentir en control. Evitarlos puede hacerle sentir que tienes poco control de la situación, causándote todavía más estrés.

Y recuerda la cancioncita: “al mal tiempo buena cara, que con paciencia se gana el cielo.”

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