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Genios y la Genialidad

El secreto del genio es llevar el espíritu del niño hasta la vejez, lo que significa nunca perder el entusiasmo. Aldous Huxley
7 Oct 2016

Cómo mis Amigos Cambiaron el Rumbo del Huracán

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Por Dra. Mayda Ochoa

El éxito rotundo logrado por mis amigos de Facebook y los Trabajadores de la Luz, al pedir que el poderoso huracán Matthew nos librara de sus desastres, a pesar de que estábamos exactamente en su ruta, me ha hecho pensar en el tremendo poder de la oración y de la intención. Y he llegado a la convicción de que esto no es solamente una cuestión de fe, amigos, sino de leyes cósmicas. Y la razón es que cuando Dios, o la Creación nos entregó este maravilloso universo para nuestro disfrute, nos regaló una obra de arte perfecta, donde todo funciona exquisitamente, aun cuando a nosotros a veces nos parece que no es así.

El éxito de nuestra intención de desviar el rumbo del huracán se basó en el hecho cuántico, científicamente demostrado, de que todo en la naturaleza está formado por energía e información.

La única diferencia entre tú y una flor, es que la energía y la información que componen vuestras existencias, es distinta. Ambos, la flor y tú, están hechos de polvo de estrellas, que contiene carbono, hidrógeno, oxígeno, y nitrógeno, que se unieron después de la Gran Explosión ordenada por el espíritu, o Dios.

Como dice mi maestro, Ken Wilber: “el universo no está compuesto de átomos muertos estrellándose contra otros átomos muertos, y gobernados por un determinismo sin conciencia, sino que está compuesto por seres sensibles de distintas categorías”.

Muchos de esos seres tienen nombres como María, José, Pablo… y se parecen a ti y a mi. Otros no tienen nombres, pero los llamamos “piedra”, “árbol” “rio”, “pez”, o “vaca”. Todos nosotros, las María, los José, las piedras, los árboles, los ríos… somos “seres” con distintos tipos de sensibilidades. Somos holones (un holón es algo que es a la vez un todo y una parte) con consciencia o al menos proto-consciencia.

Así, el Universo es un ser que vive y palpita, compuesto por holones que viven y palpitan. Cada holón individual, cada hormigas, cada piedra, cada planta, cada galaxia, cada gota de agua…. hasta cada ser humano, todos, somos células del cuerpo del universo, y como células, podemos influenciar y hasta cambiar el contenido de información y de energía que nos componen y compone el cuerpo universal.

Esta influencia o cambio se produce gracias a una fuerza cósmica que se llama intención. La intención produce la transformación de la energía y de la información, y organiza su propia realización.

En mi libro “Fuerzas Invisibles, las Influencias Ocultas que Controlan tu Existencia” relato la historia de los experimentos realizados por el Dr. William Tiller, un importante físico, profesor emérito de la Universidad de Stanford, en EE.UU., y miembro de la Academia Americana para el Avance de la Ciencia. En una de sus obras tituladas Energías Sutiles, el científico presenta varios experimentos llevados a cabo por él durante más de 30 años. Las principales conclusiones de Tiller en esos experimentos fueron:

  1. Hay energías funcionando en el universo que desafían la perspectiva actual del dominio físico, y pueden ser dirigidas por personas suficientemente desarrolladas.
  2. En la naturaleza parecen existir estructuras más allá de la visión actual del espacio-tiempo, y personas desarrolladas tienen la capacidad de acceder a información valiosa a través de tales canales no limitados al tiempo y al espacio.

Lo que esto quiere decir es que en la naturaleza parece existir una fuerza, fuera de los canales del espacio y del tiempo, que puede ser manejada por la “intención humana” que tiene la capacidad de influenciar el curso de ciertos acontecimientos. Esas energías funcionan desafiando lo que piensa hoy la ciencia sobre el dominio físico. Y personas suficientemente desarrolladas pueden manipularlas y controlarlas… ¡Wow! ¿No te parece fascinante?

Carlos Castaneda creía mucho en el poder de la intención: “La intención es una fuerza que existe en el universo –escribió Castaneda—. Cuando un chamán (los que viven de la fuente) llama a la intención, esta viene, y establece el camino para el logro, lo que significa que los chamanes siempre logran lo que se proponen.”

Según Deepk Chopra, “El acto de dirigir la intención sobre un objeto desencadenará una infinidad de sucesos espacio-temporales orientados a producir el resultado buscado”.

De acuerdo a esto, lo que este maravilloso grupo hizo este jueves con el huracán Matthew, y lo que hemos hecho tantas veces ayudando a personas a sanar, ha sido que hemos tenido acceso a la “computadora cósmica”, o la “mente de Dios” con su infinito poder organizador para solicitar un cambio de destino. Fuimos, todos juntos, tomados virtualmente de la mano, con nuestras intenciones, hasta el mismo fundamento sumo de la Creación, donde depositamos nuestra intención en forma de oraciones, buenas intenciones y plegarias. Y con esa intención activamos el campo infinito del amor, que no niega petición alguna realizada desde ese poderoso sentimiento de unidad.

Para que una petición resulte exitosa, necesita pasar por tres pasos: 1- la intención, 2- la petición y 3- la liberación. Esos tres pasos son imprescindibles ya que el futuro es una propiedad de la conciencia universal y ella sabe –en el esquema superior de todo— lo que es más necesario en cada caso.

Así que la intención que funciona es la orden que se lanza amorosamente al universo, con desapego, porque el universo sabe mejor que nosotros si puede complacernos. La intención es la mezcla correcta de energía e información en el tiempo y el espacio perfectos, que desdeña, desintegra y hace desaparecer los posibles obstáculos percibidos, y al final acepta de buena gana los designios totales del amor universal.

 

 

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