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Genios y la Genialidad

El secreto del genio es llevar el espíritu del niño hasta la vejez, lo que significa nunca perder el entusiasmo. Aldous Huxley
1 Nov 2016

¿Cómo morimos y cómo renacemos?

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Cuando nuestro cuerpo físico muere ¿qué sucede con nuestros cuerpos sutil y causal? De todas las tradiciones, el budismo tibetano, o budismo tántrico, tiene la más completa y convincente vista del morir y el renacer, o reencarnar. Ellos tienen una visión completamente compatible con la opinión de los cuerpos denso, sutil y causal, que opera en la vida diaria.

El “Libro Tibetano de los Muertos” describe lo que ocurre entre la muerte y el renacimiento, lo que ellos llaman el “reino Bardo”. Bardo significa en el medio, o sea, entre la muerte y la reencarnación. Sin embargo, lo más interesante es que el “Libro tibetano de los muertos” es también una guía para vivir, porque los mismos procesos que ocurren durante la muerte, son los que vivimos cada día, mientras estamos en el estado denso, sutil y causal (o la vigilia, el sueño y el sueño profundo sin forma).

El proceso de la muerte

A grandes rasgos, durante la muerte, lo primero muere es el cuerpo físico. A continuación, muere el cuerpo sutil o mental. Entonces, en el mismo momento de la muerte, eres lanzado directamente al cuerpo causal. Aquí el cuerpo causal es el cuerpo máximo, más alto, o el dharma kya, la sabiduría verdadera, suma, el vacío, la luz clara, la divinidad. Luego, estando aún en el propio ámbito del Bardo, el cuerpo causal cambia de nuevo a lo sutil, y luego, de nuevo al estado denso, donde tomas una nueva forma, para renacer en un nuevo cuerpo físico.

De acuerdo a los tibetanos, la muerte se inicia en el cuerpo denso, donde van muriendo los cinco sentidos, uno por uno. El primer sentido físico se cierra (cualquiera de ellos), entonces otro cualquiera se cierra; luego otro… y otro y así sucesivamente. Con la muerte de cada uno de los sentidos, el moribundo experimenta un tipo específico de experiencia, que está relacionada con ese sentido que se está apagando. Se escuchan, se ven, se sienten, se huelen, y hay también sabores… Son diferentes fenómenos que el moribundo está experimentando.

Cuando muere un sentido, o se apaga, se pueden ver luciérnagas, o chispas, o monstruos, o figuras, como sucede en el sueño sutil. O el moribundo puede escuchar canciones, o conversaciones, o una cascada de agua, u olas del mar… y así sucesivamente. Esto se sabe por pura fenomenología de las experiencias de los que mueren, que los tibetanos han registrado por miles de años. Por eso es que tienen el sistema más sofisticado de meditación en cualquier parte del mundo. Ellos se dedicaron a mirar dentro de sí mismos. No lograron mucho tecnológicamente, pero miraron sus mentes, sus almas, sus espíritus, y el resultado fue el sistema de meditación más complejo y completo, de cualquier parte del mundo.

Los pasos de la muerte

Ellos hicieron lo mismo con la muerte. Observaron durante siglos exactamente cuáles eran los pasos que seguían las personas que morían. Y los profesionales occidentales que han dedicado su vida a estudiar la muerte y el morir informan que lo que ellos describen es muy exacto.

Después que se cierran los cinco sentidos, la persona aún NO está muerta. Todavía tiene un cuerpo sutil (o mental) y un cuerpo causal (o espíritu). A continuación, el cuerpo sutil comienza a morir. Esto puede tardar desde 20 minutos hasta varias horas. La muerte del cuerpo causal puede tardar días. La muerte del cuerpo sutil tiende a ser un poco más rápido. La muerte sutil, se produce en un número dado de etapas o pasos. En un momento dado se pierde la capacidad de pensar, y la memoria, y así sucesivamente.

Resulta que estas etapas de la muerte del cuerpo sutil son las mismas etapas que pueden ser reproducidas con ciertos tipos de meditación. El punto es que se puede practicar en realidad las etapas del morir mientras estás vivo. Si te familiarizas con estas etapas mientras estás vivo, las reconocerás cuando en realidad te enfrentes a la muerte real, y sabrás cómo reaccionar ante esto, para que, entre otras cosas, puedas elegir realmente tu renacimiento. Cuando llegue el momento puedes elegir a tus padres, tu sexo, tus circunstancias de vida.

En mi libro “Fuerzas Invisibles” en la parte titulada “Morir antes de Morir” llevo a cabo con Adyam una meditación de la muerte basada en esto. 20161021_112253La razón por la que se puede hacer esto es que de acuerdo con los tibetanos, todo el reino del Bardo, todo el reino del renacimiento, en general, el reino entre tu muerte y tu renacimiento, se produce en el reino sutil. El estado de sueño es una versión del reino sutil.

Tenemos vigilia, sueño y sueño profundo. El sueño es un estado sutil. La mayoría de la gente no está consciente cuando están soñando. Pero se puede aprender a tener sueños lúcidos. Se puede soñar y saber que estás soñando. O sea, estar lucido durante el sueño. La primera cosa que te das cuenta cuando sueñas lúcido es que puedes elegir el contenido de tu sueño. Si quieres volar, estás volando inmediatamente. Si quieres un suntuoso banquete de todo tipo de comida deliciosa, aparece inmediatamente. Lo importante de esto es que uno puede aprender a través de los sueños, y visitar dimensiones y personas, y lugares.

Asimismo, si puedes permanecer consciente de lo sutil, al morir, al igual que en un sueño lúcido, serás capaz de elegir el contenido real de tu estado Bardo o tu renacimiento. Si estás consciente, el Bardo en sí, es un sueño lúcido. Es el mismo estado sutil al que entras cuando sueñas. Si no estás consciente en el reino del Bardo, entonces las decisiones que hay que hacer en ese reino, ¿dónde voy a nacer? ¿Quiénes serán mis padres? ¿Qué sexo voy a ser? ¿Tendré hermanos? ¿Será mi familia rica o pobre? ¿En qué país voy a nacer? Etc. Si no eres consciente de lo sutil, todas esas decisiones, las tomará tu karma, de acuerdo a tu pasado, el karma inconsciente. Tu condicionamiento pasado, deseos, hábitos, etc., harán esas decisiones por ti.

Es por eso que los tibetanos ponen mucho énfasis mientras estás vivos en la práctica del yoga del sueño y otros tipos similares de meditación. Aprender a estar consciente en lo sutil, de modo que cuando se mueres todo el proceso desde la muerte al renacimiento permanecerá consciente y abierta a tu elección.

La muerte sutil es la verdadera muerte

Después que el cuerpo denso, físico, se ha cerrado por completo. No hay respiración. El corazón ha parado. No hay actividad cerebral. La persona todavía está viva. Su cuerpo sutil está vivo, y empieza a apagarse o morir, en una serie de pasos, cada uno con una experiencia interior específica, hasta que todo lo sutil se apaga, o muere, por esta vida.

De acuerdo a los tibetanos, con la muerte del cuerpo sutil es cuando la persona está realmente muerta. Ese es el punto real de la muerte, no donde la mayoría de la gente lo toma, que es la muerte del cuerpo físico. Cuando el cuerpo sutil muere, exactamente en ese momento, la persona se sumerge en el reino de la causalidad pura, se sumerge en el cuerpo causal definitivo, el dharma kya, divinidad pura o luz clara.

El espíritu no muere

La persona que acaba de fallecer se experimenta a sí misma como totalmente una con el espíritu puro o último, en el reino sumo de la causalidad. En este punto, todo el mundo sin excepción, cada persona que muere, es totalmente iluminada o completamente despierta. Es completamente uno con el fundamento de todo ser.

Si en vida esa persona había participado en diversas prácticas que les dieron información o una experiencia sobre este estado, entonces en este punto van a ser capaces de reconocerlo. Reconocen este espíritu último como su propio ser, como el vacío, luz clara. Y permanecerá uno con ese estado en todo lo que sigue. Es esencialmente iluminado. Entonces irá a través del resto del Bardo completamente iluminada y haciendo todas las opciones para el mejor renacimiento posible.

También se puede optar por no volver a nacer, si se tienen las condiciones. En particular, si eres un budista y has hecho una promesa de que vas a volver a ayudar a todos los seres sensibles. Este voto se llama Bodhisattva. Volverás. Vas a pasar por el reino del Bardo, pero vas a hacerlo de una manera ilustrada, y se van a realizar todas las opciones que te ayudarán a dar el mejor renacimiento posible en circunstancias afortunadas, que te permitirán ser de mayor servicio a toda la humanidad.

El alma separada

Sin embargo, la mayoría de la gente no reconoce este estado, este espíritu puro, estado de la realidad última. Su brillo cegador es demasiado para la mayoría de la gente, y se apartan. Se contraen. Este es el comienzo de la contracción sobre uno mismo. Este es el comienzo de la sensación de identidad separada, el comienzo de la ilusión, de Maya, del engaño. Entonces se mueven fuera de la causalidad pura, y bajan de nuevo hacia lo sutil.

Entonces comienzan a existir, no como la identidad suprema, uno con el espíritu y uno con su verdadero ser, sino que se identifican con un yo separado, un alma. No con el espíritu del que son parte, no con el espíritu no-dual, sino con el alma separada. Esa es la segunda fase de la esfera del Bardo.

Ahora se mueven a través del resto del Bardo y hacen todas sus opciones como un ser de alma separada. Porque todo este reino es un estado de ensueño, las decisiones que toman pronto se materializan. Esta es una alma bastante consciente, ya no es consciente de la causalidad pura, del espíritu puro, pero es relativamente conscientes de lo sutil, y puede, en cierta medida actuar como en un sueño lúcido. Si eso es así, entonces el alma puede aún elegir muchas de sus decisiones básicas: donde nacer, los padres, el sexo, la propia situación financiera, y así sucesivamente.

Si esa alma no tiene conciencia en absoluto, nada más que el propio karma, los condicionamientos del pasado y los hábitos fijos tomarán todas las decisiones.

Por supuesto, no todos esos serán las decisiones más sabias posible, por decirlo suavemente.

La tercera fase global del Bardo

Cuando se acaban las opciones del reino sutil, entonces el alma se mueve a las elecciones finales del reino ordinario. Esta es la tercera fase global del Bardo. Ha pasado del ser causal, al sutil, y al denso. Estas son las opciones que se relacionan con la forma física pura, realidades que determinan como serás físicamente.

El “Libro tibetano de los muertos” aquí se pone muy freudiano. Dice que si el alma va a renacer como un niño, entonces verá a una pareja haciendo el amor, y entonces el niño varón sentirá una gran atracción por la mujer y un odio por el hombre. Se interpondrá entre ellos, tratando de separarlos. Tan pronto como hace eso, se concibe como el hijo de esas dos personas. Ese deseo final en el Bardo se materializará como el alma y se convierte instantáneamente en un feto dentro de esa mujer. Si se tratara del alma de una niña, las emociones son inversas: siente atracción por el padre, odio hacia la madre… trata de separarlos. A continuación, al instante se materializa como la hija de esa pareja.

La misma secuencia que se produce en la vida

Lo interesante de ese sistema es que los tibetanos, y la mayoría de las grandes tradiciones, mantienen que la secuencia del Bardo, la causalidad pura, no-dual, el espíritu, el alma separada, el cuerpo material, es la misma secuencia que se produce durante la vida, momento a momento, y se está produciendo ahora mismo.

O sea, en cada momento empezamos en un estado de unidad pura.

Cada momento que vivimos se inicia en la conciencia no dual de unidad con el universo entero.

Esa es nuestra condición verdadera en este mismo momento.

Así es como comienza cada momento.

A menudo no reconocemos eso.

No reconocemos nuestra verdadera naturaleza.

No reconocemos esta unidad con el espíritu puro.

Así que nos contraemos y nos separamos del espíritu puro.

Limitamos nuestra identidad a una sensación de identidad separada, un alma separada en la auto-contracción.

Debido a eso, estamos sumergidos en el mundo del dolor,

de separación, de dualidad, de miedo y de tormento.

Si nosotros pudiéramos reconocer nuestro auténtico yo, nuestro espíritu, no nos contraeríamos de nuevo, no abrazáramos al ego bruto, no nos dejáramos atrapar en un cuerpo físico denso, y alcanzáramos al espíritu que hay en cada cosa, y en nosotros mismos. Entonces no estaríamos condenados a sufrir, a decaer, a envejecer y a morir de nuevo… a cada segundo. Lo que Alan Watts llama el ego encapsulado en una piel.

La misma secuencia, causal, sutil, densa, que se produce en el ámbito del Bardo o el renacimiento, se produce en esta vida, momento a momento, ya que a cada momento renacemos como una contracción de sí mismo, con la sensación de identidad separada, el ego encapsulado en una piel, momento a momento.

El objetivo de la meditación, es revertir este proceso, haciéndonos mover desde el ego denso, al alma sutil, a la causal, el verdadero ser… y aceptar en cada momento nuestra luz brillante que nos viene del espíritu… es donde encontramos la grandiosidad, y aprendemos a actuar con generosidad.

Los tibetanos sostienen que si aprendemos cómo hacer esto mientras vivimos, entonces la muerte será sólo un momento de renacimiento consciente, que uno va a negociar con plena conciencia y pleno derecho y, por lo tanto, tomar las decisiones más conscientes para un renacimiento más favorable para nosotros, y esto nos permitirá ser de mayor servicio a toda la humanidad, de hecho, a todos los seres sensibles.

La muerte, en ese sentido, es una parte central de la vida misma. Es el mismo proceso fundamental. Cuando dominas uno dominas al otro.

 

 

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