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Genios y la Genialidad

El secreto del genio es llevar el espíritu del niño hasta la vejez, lo que significa nunca perder el entusiasmo. Aldous Huxley
15 Nov 2016

Cómo Re-Integrar la Sombra: más sobre 3-2-1

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La clave para operar con el material de la sombra proyectada es revertir con precisión los pasos y la dirección en la que se produjo la represión, la alienación, la disociación y la proyección. El orden en que inicialmente se produjo la proyección fue que la persona lo sintió (1ra persona); entonces lo proyectó a otro (2da. Persona). Y lo anduvo buscando por ahí para castigarlo (tercera persona). 3-2-1 se refiere a las tres personas gramaticales:

1- La primera persona es “yo”, la persona que habla.

2- La segunda persona es con la que se habla “tú” o usted.

3- La tercera persona es de quien se habla “él/ella, ellos,    ellos”, o “eso”.

Esto es lo que ocurre en la psique con elementos de sombra que son negadas, reprimidas, y rechazadas: en primer lugar, estas cualidades comienzan como una propiedad de la primera persona, algo que es parte de uno mismo.

Las razones por las que empieza

Hay muchas diferentes razones por las que estas cosas son negadas. Casi siempre es un trauma infantil, un episodio muy doloroso. Por ejemplo, con los fanáticos anti-homosexuales, probablemente comenzó debido a una formación religiosa muy ámbar. Siempre hay un inconsciente implícito que por alguna de nuestras creencias o convicciones, interpretan el mundo a través de eso.

Así que por cualquier número de razones, decidimos que esta cualidad, o este evento, o esto que estamos sintiendo ES MALO. Por tanto, lo empujamos afuera del “yo”, por lo que entonces aparece como si se trata de un problema que tiene “otro”. Ese “otro” es un “tú”, una segunda persona. “Ya no soy yo quien tiene ese problema, eres tú”. Si lo empujo un poco más, justo fuera de la frontera de la otra persona, entonces esa cualidad mala puede aparecer incluso como “ellos” o incluso, un “eso”, con lo que aún está más disociado, más lejos de mí.

Como revertirlo: el proceso 3-2-1

Se produjo como primera persona, pasó a segunda y luego a una tercera persona: 1-2-3. Para revertirlo, voy al revés: de la tercera persona, a la segunda, a la primera: 3-2-1.

Digamos que por la noche estás teniendo pesadillas, sueños donde monstruos te persigue y te quieren devorar… muy desagradable. Digamos que es ira que sientes y en sueños la proyectas en el monstruo (en otra entidad- tercera persona). Esa entidad tiene la ira que ahora está dirigida a ti. Y eso es lo que sucede cuando proyectas: inviertes la dirección. Así que ahora este monstruo tiene la rabia tuya, por eso sientes miedo.

Lo primero es identificar el sentimiento que has negado.

El monstruo es el sentimiento que has negado. Pero también puedes proyectarlo en otra persona y enfurecerte cuando ves esa cualidad en ella.

En el caso del monstruo (que es la tercera persona) entonces lo convertimos en una segunda persona, para poder hablarle de “tú”. Eso podemos hacerlo en la imaginación, o podemos hacerlo por medio de 2 sillas. Estamos sentados en una de las sillas, y en la otra silla sentamos al monstruo. Ahora hablamos con él, ya que es una segunda persona real, piensa que está realmente allí. Le preguntas:

“¿Por qué me haces esto? ¿Qué es lo que quieres? ¿Qué hice mal? ¿Cuánto tiempo has estado haciendo esto? ¿Por qué lo haces? ¿por qué te persigue?” etcétera. El monstruo debe de responderte (o sea, en realidad eres tu respondiendo, pero tomando el lugar del monstruo).

Si el monstruo te hace preguntas respóndelas. Ve de ida y vuelta hasta que tengas una idea de qué realmente ha pasado. Puedes incluso preguntarle: “¿Por qué estás tan enojado?” Y puede que no obtengas nada mejor que: “Porque quiero comerte tu cara asquerosa”.

Así que sigues tratando de sacarle información, hasta que en algún punto sientas que realmente conoces a ese monstruo y sabes que su energía y su emoción, es tu emoción –en especial lo que te hace sentir tan incómodo.

A continuación, se cambian los lugares. Tú te sientas en la silla del monstruo, te conviertes en él, te identificas con el monstruo. Lo conviertes en un “Yo”. Así que partiste de tercera persona, pasaste a la segunda persona, y ahora estás de vuelta en la primera persona. Ahora hablas como si fueras el monstruo y tienes toda esa ira dentro, y comienzas a identificarte con toda esa ira, o esa tristeza, o lo que sea. Te vuelves a identificar con esta poderosa emoción que habías negado, que habías proyectado.

Lo primero que notarás es que inviertes la dirección, y ya no sientes que esa emoción te está amenazando. En todo caso, tú eres el que amenaza, tienes la rabia del monstruo. Ahora estás tomando esa ira de vuelta, y comienzas a re-identificarte con ella. Y cuanto más te identifiques con ella, más se vuelve propia… y menos miedo le tienes. El temor es cada vez menos, y cuanto más y más lo aceptes, más puedes respirar libremente.

Una energía muy positiva

Y entonces, de pronto ves que esa ira es en realidad una energía muy positiva. La definición de “agresión” en el diccionario, es “avanzar hacia”. No es “actuar contra”. Actuar contra es hostilidad.

Tu deseas “agresión” mejor que “hostilidad”, porque agresión es tu capacidad de avanzar con fuerza, romper barreras, romper límites, seguir adelante. Para lograr algo, para tener una poderosa capacidad para moverte directamente hacia adelante y hacer que algo suceda… vas a usar esa fuerza que tu conviertes en positiva.

Si ves un ciervo macho que quiere llegar hasta su amada, pero se lo impide un arbusto de zarza en su camino, él va a bajar su cabeza y pegarle al arbusto un par de cornadas, con resoplidos, las astas bajadas, y la carga contra la zarza. No diríamos que odia el arbusto, pero eso es agresión. Se está moviendo hacia ella, para quitar la barrera del camino. El ciervo no ha usado la hostilidad, la ira, porque si lo hubiera hecho, tendría a los otros animales enojados contra él, y sentiría miedo todo el tiempo.

Tomar de nuevo esta ira, y transformarla en fuerza, nos permite utilizar esta agresión para movernos hacia cualquiera de los objetivos que tenemos.

Así podemos ver cómo esto que era una energía negativa y aterradora cuando la proyectamos, es ahora una poderosa energía positiva. Eso sucede en todos los ámbitos con casi cualquier tipo. Las personas pueden proyectar cualquier emoción o el sentimiento que tienen, y esto puede ser bueno, o malo… dependiendo de cómo la utilices y controles.

Muchas personas proyectan sus sentimientos positivos en otras personas (la sombra de oro que veremos después) y las ponen en pedestales como héroes, cuando en realidad, todo lo que están haciendo es proyectando en esa persona sus propias cualidades, su propia grandeza, y pierden esa grandeza porque la han proyectado en otro. Ellos piensan que esta persona es la persona más grande del mundo, pero en realidad son sólo su propia sombra.

Esto puede ocurrir todo el camino hasta el espectro de niveles y estructuras, puede ocurrir todo el camino a través de los estados. La sombra es la kriptonita de Superman. Es una de las pocas cosas que pueden detener en el acto todo intento de desarrollo.

La sombra nos roba toda la energía que tenemos y que necesitamos para el crecimiento, y el desarrollo y la búsqueda de nuestra propia grandeza. Nos envuelve, nos empuja, nos hace perder el tiempo. Es un desastre en términos de crecimiento y desarrollo.

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