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Genios y la Genialidad

El secreto del genio es llevar el espíritu del niño hasta la vejez, lo que significa nunca perder el entusiasmo. Aldous Huxley
24 Jul 2016

Deleite y Decepción: las ocho preocupaciones mundanas de la mente yo-yo

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Según el budismo tibetano, la mayor parte de nuestra vida transcurre tratando de obtener cuatro cosas y tratando de evitar otras cuatro. Buda le llamó las ocho preocupaciones mundanas, que son los cuatro Deleites que nuestra mente busca desesperadamente y las cuatro Decepciones cuando las perdemos… o no las conseguimos.

1- Nuestra mente está siempre muy ocupada tratando de conseguir el deleite de tener posesiones materiales, incluido el dinero. Y después está muy ocupada en estar decepcionado, molesto, enojado cuando los perdemos o no los obtenemos.

2- Nuestra mente está siempre muy ocupada buscando la sensación de placer cuando la gente nos alaba y nos aprueba, y nos dicen que somos maravillosos… y después nuestra mente se siente muy molesta y desanimada cuando nos critican y desaprueban, incluso cuando están siendo honestos con nosotros.

3- Nuestra mente se siente muy ocupada y encantada cuando tenemos una buena reputación y una buena imagen. Pero inmediatamente se siente abatida y molesta cuando nuestra reputación deja de ser alabada.

4- Nuestra mente está siempre muy ocupada sintiéndose encantada cuando experimentas placeres sensoriales… y te hace sentir desanimado y molesto cuando tienes sensaciones desagradables.

Los tibetanos hablan de nuestra mente yo-yo. “Me das un presente! Me siento tan feliz!” “Perdí ese maravilloso regalo. Estoy muy triste. Alguien dice “Eres maravilloso”, y te sumerges en el deleite hasta que alguien dice, “cometiste un error”, entonces nuestro estado de ánimo va hacia abajo.

Nuestra mente es la fuente real de nuestra felicidad y miseria. Esta constante “mente yo-yo” depende de los objetos externos solamente, y de lo que piensan o dicen otras personas.

Todos los días tratamos de obtener felicidad comprando apariencias, pensando que el dinero y las cosas, la alabanza y aprobación, una buena reputación y maravillosas experiencias sensoriales son la personificación de la felicidad. En nuestra confusión, pensamos que estas cosas nos traerán felicidad duradera y perfecto bienestar. Esto es lo que nuestra cultura de consumo nos dice y nosotros sin pensar lo creemos.

Cada vez que logras un bien material, ello viene con su propio conjunto de problemas, tales como el miedo de perderlos, los celos cuando otros tienen más, y la sensación de vacío en el interior de nuestros corazones.

¿Cómo podemos distinguir una preocupación mundana destructiva de algo que parece casi benigno, como “Esto agrada a mis sentidos”?

Tenemos una capacidad extraordinaria para justificar, racionalizar, negar, y engañarnos a nosotros mismos. Pensamos: “ Esto no perturba mi mente.” Sin embargo, el momento en que pensamos en perderla, nos asusta y sufrimos.

Nosotros, los seres ordinarios no queremos renunciar a la felicidad, y sufrimos por perderla. Si se trata de un accesorio pequeño, es una pequeña decepción. Pero cuando se trata de un gran apego, estamos devastados cuando se ha ido. ¡Tenemos tanto dolor! Por ejemplo, vemos algo que nos gusta, un coche nuevo, algún tipo de juguete, una persona… y luchamos por obtenerlo hasta que lo conseguimos. Entonces comienza la preocupación de cómo mantenerlo. Y si lo perdemos podemos hundirnos en el dolor.

Es muy triste vivir en ese afán y esa mente yo-yo, cuando la verdadera felicidad la da el amor y la compasión.

¿Cómo sabemos que sentimiento de felicidad no es apego?

Cuando tu mente dice, “Esto es estupendo… ¿qué tal un poco más?” Allí hay apego. Por ejemplo, si alguien me elogia, quiero más. Nunca llego al punto en el que digo, “Suficiente.” Cuando mi mente no quiere separarse de alguien o algo, por lo general hay apego allí.

Cuando vivimos en los ocho intereses mundanos exclusivamente, no nos damos cuenta que la vacuidad de la existencia está a punto de aplastarnos. Apenas te puedes concentrar más de unos pocos momentos cuando meditas. Tu mente te sumerge en el: “yo quiero, necesito, dame esto, no puedo soportar eso!”

La expresión “lucha por la felicidad” expresa perfectamente lo que los ocho intereses mundanos representan. Luchamos por la felicidad, constantemente tratando de reorganizar nuestro mundo para lograr las riquezas, la alabanza y la aprobación, la buena reputación, y la sensación de placer… y evitar la falta, culpa, mala reputación, y las sensaciones desagradables. La vida se convierte en una batalla con el medio ambiente y las personas en él, ya que tratamos de estar cerca de todo lo que nos gusta y conseguir alejar o destruir cualquier cosa que no nos gusta. Esto nos trae tanto dolor y sufrimiento porque nuestra mente es reactiva. También creamos una gran cantidad de karma negativo que trae miseria futura, y estamos demasiado ocupados para practicar el camino que nos hace la vida significativa y conduce a la verdadera paz y alegría.

 

 

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