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Genios y la Genialidad

El secreto del genio es llevar el espíritu del niño hasta la vejez, lo que significa nunca perder el entusiasmo. Aldous Huxley
17 Jun 2016

Despierta Tu Tercer Ojo- El Asiento del Alma

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dmt fuerzas invis. foto

Por Dra. Mayda Ochoa © Todos los derechos reservados.

¡Saludos Ser Maravilloso, Trabajador@ de la Luz, Hij@ de la Abundancia y del Amor!

Hoy quiero hablarles sobre la glándula pineal, el tercer ojo y la dimetiltriptamina (DMT) o “dimetú”. La DMT es una sustancia con propiedades psicotrópicas, que cuando se ingiere provoca un estado modificado de conciencia. Se dice que la DMT también se encuentra de manera natural en el cerebro humano, en la glándula pineal y es considerada un neurotransmisor.

Quiero regalarles el siguiente capítulo sobre la glándula pineal y el Tercer Ojo, tomado de mi libro “Fuerzas Invisibles. Las Influencias que Controlan tu Existencias” Y al final, invitarlos a ver un interesante video que asegura poder despertar tu glándula pineal.

“Desde mi carne he de imaginar a Dios. Libro de Job 19:26”

“Como todo en este libro, el verso del Libro de Job llegó a mi por caminos fortuitos. Cuando lo leí, de pronto comprendí el significado de la metáfora que había querido crear Adyam cuando puso la imagen de la glándula pineal como un pedacito de carne, en mi mano izquierda.

Desde mi carne he de imaginar a Dios.” El verso de la biblia se ha interpretado de diferentes maneras a través de los tiempos, pero los antiguos budistas creyeron que un tercer ojo era lo más apto para sentir, imaginar, acercarse y… VER a Dios. No podemos imaginar a Dios, desde nuestro hígado, ni siquiera desde nuestro corazón; tendríamos que imaginarlo desde el asiento del alma, como dijera Descartes; desde el centro de la consciencia… desde la glándula pineal.

            -Con una parte de mi cuerpo, o sea, con la glándula pineal, mi existencia física puede acercarse a lo espiritual –dije, ansiosa por ver la reacción de Adyam, pero ella, de nuevo, había desaparecido, dejándome sola con este enorme hallazgo.

La existencia es más vasta de lo que nuestros sentidos físicos y nuestro cerebro perciben normalmente –pensé—. Cada día aceptamos una visión inexacta de nosotros mismos y de lo que nos rodea.    Miramos, y generalmente vemos solamente lo material: percibimos sólo lo que nuestros ojos físicos pueden observar, y cuando una realidad más profunda, que no comprendemos, se inmiscuye en nuestra consciencia, la desechamos como “locura”, “fanatismo” o “ignorancia”. Cada vez más científicos tienen mucho cuidado de no calificar con cualquiera de esas tres palabras los eventos que no entienden.

Por mucho tiempo, la ciencia occidental se negó a ver la incógnita insondable que les presentaba la glándula pineal, insistiendo en que era una especie de tripita rudimentaria, que habría quedado a través de las evoluciones, sin ninguna función reconocida. Pero Descartes la puso de nuevo sobre la mesa, llamándola “El asiento del alma” y asegurando que esta “insignificante” glandulita es donde confluyen, donde se unen, y se comunican, lo físico y lo espiritual.

El primer científico que se sintió intrigado por la glándula pineal fue el médico griego, Herófilo, en el siglo III AC, y no fue hasta 1886, que los anatomistas Spencer y DeGraff dijeron por separado que la pineal era un ojo rudimentario que poseía todas las características esenciales de un órgano de la visión.

Más de cien años después, el doctor Jacob Liberman, explicó el mismo concepto:

Se hace referencia a ella [la pineal] como un “tercer ojo”, debido a que en muchas criaturas, se asemeja a un ojo, tanto en la estructura como en su actividad. Sin embargo, en los seres humanos, la luz estimula la glándula pineal exclusivamente por medio de los ojos, haciéndolo, por lo tanto, una parte integral del sistema visual.

La glándula pineal está situada profundamente en el centro geométrico del cerebro, entre los dos hemisferios, a nivel de las cejas. Muchos estudiosos se asombran de que esté guardada y protegida dentro del cerebro, como en un fuerte indestructible, un cofre al que no cualquiera puede llegar… Pero los antiguos sabios asiáticos decían que su posición estratégica se debía a que tenía que proteger al Tercer Ojo.

Muchos mitos y tradiciones culturales de todo el mundo hablan del tercer ojo… Cuenta la leyenda que Parvati, la esposa del dios Shiva, un día jugando se acercó silenciosamente por detrás, y sorprendiéndolo, cubrió los ojos de su amado con sus manos. De pronto, el mundo entero desapareció en las tinieblas. ¡Imagina la desesperación de un dios sumido en la oscuridad! Entonces, el alma de Shiva reaccionó, y de en medio de su entrecejo, sacó el todopoderoso un tercer ojo, para restaurar la luz a la vida.

La luz representa en esta leyenda el conocimiento; la oscuridad, la falta del mismo, y el tercer ojo representa la Consciencia Superior, que se establece al recuperar la visión de lo que es realmente importante.

Odín, la deidad principal de la mitología nórdica, dentro de su ambivalencia como dios de la muerte, de la guerra y del conocimiento, sacrificó uno de sus ojos (que simboliza la sabiduría espiritual), en el Pozo de Mimir, (pozo de la sabiduría), para de este modo poder hacerse sabio.

Los antiguos sabios hindúes y chinos describieron la glándula pineal como la conexión física del ser humano con un mundo superior

al que también éste pertenece, y la situaron en el centro de la frente, en el sexto chakra, llamado Ajna.

Helena Blavatsky, la fundadora del movimiento Teosófico, dice que la glándula pineal “es el asiento de la consciencia más elevada y divina en el hombre, su mente omnisciente, espiritual, que todo lo abarca”.

C.W. Leadbeater, otro importante teósofo inglés, dice que:

Cuando el sexto chakra, entre las cejas, se vivifica, el hombre comienza a ver cosas, tiene varios tipos de visiones de vigilia, a veces de lugares, a veces de personas. En su desarrollo temprano, cuando apenas está comenzando a despertar, lo que ve a menudo no significa nada más que paisajes vistos a medias, nubes de color… Su pleno despertar trae la clarividencia.

-Hoy en día, algunos científicos creen que la clarividencia y las premoniciones se deben a “parpadeos” del tercer ojo –le dije a Adyam cuando regresó.

-A todo el mundo le han pasado cosas “extrañas”, que no saben cómo calificar… como las personas que “escuchan” o “ven” cosas que los demás no pueden ver o escuchar. Algunos científicos están investigando si ello se debe a “pestañazos’ del Tercer Ojo.

            -Los yoguis de la India y los budistas de China y Tíbet aseguran que todo el mundo posee el tercer ojo y que todos pudieran abrirlo, y utilizarlo, si se entrenaran.

-Pero, con todo lo fascinante que es la existencia física, química y biológica del ser humano –me dijo Adyam-, lo que acabamos de hablar sobre tus potencialidades y las de cualquier otra persona, sólo rascan la superficie de vuestra sagrada dimensión.

-¿Qué quieres decir?

-En primer lugar, ustedes piensan en sí mismos como si fueran un cuerpo físico exclusivamente…

-¿Y no lo somos?

-No. Tu cuerpo físico es sólo uno de los varios cuerpos que posees.

-¿Y dónde están los demás cuerpos? ¿Por qué no puedo verlos,

tocarlos, sentirlos?

-Cada cuerpo existe en su propia dimensión, con sus propias leyes naturales… Tu percibes tu cuerpo físico a través de tus cinco sentidos… los otros cuerpos no se pueden percibir a través de esos sentidos, porque no son físicos…”

Mira este video que puede ayudarte a despertar tu glándula pineal

 

 

 

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