maydaochoa@gmail.com

Genios y la Genialidad

El secreto del genio es llevar el espíritu del niño hasta la vejez, lo que significa nunca perder el entusiasmo. Aldous Huxley
15 Nov 2016

La proyección: lo que haces y dices no es CASUALIDAD… es CAUSALIDAD

/
Posted By

La proyección es cuando transferimos a otros, inconsciente e involuntariamente, nuestras propias cualidades: características que NO nos gustan, que no aceptamos, que nos avergüenzan, o que negamos. Por lo que podríamos jurar que esas cualidades realmente existen en las otras personas, no en nosotros. Cuando atribuimos esas cualidades a otros lo hacemos como un mecanismo de defensa.

Pensemos en ello en términos de bioenergía. Imagina que tienes tu cabeza llena de imanes. Cada imán representa una cualidad o característica diferente. Las características tuyas, que te gustan, que reconoces y abrazas (como por ejemplo, piensas que eres dulce, paciente, inteligente, y elocuente) todas esas cualidades han sido trasladadas a tu corazón, y están allí seguras. Las usas cuando quieres, y las muestras, no te ponen nerviosa.

Sin embargo, hay otras características en ti, que NO te gustan: son las sombras. Por ejemplo, sabes muy profundamente que eres envidioso. No puedes evitarlo. Cuando ves que otros consiguen las cosas que tu quisieras tener… te enfureces, y secretamente le deseas a esa persona lo peor… incluso si es alguien a quien amas.

Pero a ti, realmente, no te gusta ser así. Aprendiste de niño que es horrible desearle el mal a alguien. Así que lo que haces es enterrar esa tendencia, esconderla, negarla, y con el tiempo crees sinceramente, que no tienes esa cualidad que ves tan horrible. Y cuando niegas y reprimes esa cualidad es cuando esto se convierte en una sombra.

Pero la verdad (una verdad que tú no reconoces) es que sí tienes esa cualidad dentro, en las sombras, y esa cualidad siempre está luchando por salir a flote. Y su impulso por salir es muy, muy fuerte, porque todo lo que se mantiene en las sombras se fortalece en vez de debilitarse.

Así que lo que haces es TRANSFERIR y PROYECTAR esa cualidad a otras personas. Digamos que tu amiga Isis es un poquito envidiosa… y ¡voilá! Tú le enganchas toda tu cualidad de envidia… y piensas que ella es terriblemente envidiosa y horrible, porque ahora está cargando con la envidia de ella y con la tuya. Y tu odias que esa persona sea capaz de desear el mal hasta a un ser querido… ¡Horrible mujer! ¡Ojalá explotara!

El famoso psicólogo suizo, Carl Jung dijo: “Todo el mundo lleva una sombra, y cuanto menos se reconoce en la vida consciente del individuo, más negra y densa es. Si un complejo de inferioridad es consciente, siempre se tiene la oportunidad de corregirlo. Además, está constantemente en contacto con otros intereses, de modo que está continuamente sometido a modificaciones. Pero si es reprimido y aislado, mantenido en la oscuridad de la conciencia, nunca podrá corregirse.”

El problema con las sombras es que se vuelven muy poderosas, y con esa misma pasión que se proyectan, te roban una gran cantidad de energía, luz y brillantez que podrías usar en ser mejor, y en conseguir las cosas que deseas. Podrías usar esa fuerza y esa pasión en amar, en crear, en ampliar tus dimensiones… ¡Imagina la fuerza de ese odio transmutado en grandeza! ¡Qué esplendor!

Imagina que cada una de tus sombras está enganchada en tu cabeza con un imán.

Así que cuando aparecen otros que poseen aunque sea un poquito de esas cualidades que aborreces en ti… lo atraes… en vez de repelerlo, y así es como atraes a las personas con cualidades que realmente odias.

Otro ejemplo, tengo una ira interior, que no soporto. Si niego mi ira interior, me siento atraída por las personas que se muestran enojadas. Reprimo mi propio sentimientos de enojo y juzgo fuertemente a todo el que se muestre enojado. Pero igual me siento atraída a ellos, y hasta pudiera escoger mi esposa o esposo a uno de esos enojados.

Si me ofende profundamente y visceralmente tu arrogancia es porque no estoy abrazando mi propia arrogancia.

Fíjate que esto tiene que ser un sentimiento realmente fuerte. Puede que normalmente a ti no te guste la gente arrogante, y ello no quiere decir que la arrogancia es una de tus sombras. Pero si ese disgusto por algo se convierte en odio, si sales de tu camino para combatirlo, si casi hechas espuma por la boca cuando descubres esa cualidad en alguien… es porque es una de tus sombras.

Si te sientes PROFUNDAMENTE Y VISCERALMENTE ofendida por una cualidad, cosa, persona, o evento, debes mirar de cerca todas las áreas de tu vida. Sienta a esa cualidad (usemos la arrogancia) en la otra silla y pregúntale, entre otras cosas:

  • ¿Has sido arrogante en el pasado?
  • ¿Estás siendo arrogante ahora?
  • ¿Podrías ser arrogante en el futuro?
  • ¿Por qué eres arrogante?
  • ¿Recuerdas la primera vez que fuiste arrogante?
  • ¿Qué sientes cuando eres arrogante?
  • ¿Crees que estoy siendo arrogante cuando te hago estas preguntas?
  • ¿Pudieras contestarme sin arrogancia?
  • ¿Crees que yo soy arrogante?
  • ¿Por qué?
  • ¿Cuándo me viste ser arrogante?
  • ¿Crees que es arrogante el acto de juzgar a alguien?
  • ¿Tenemos todos la capacidad de ser arrogantes?
  • Si abrazo mi propia arrogancia ¿dejaré de odiar a otras personas que me parecen arrogantes?
  • Si dejo de ser arrogante ¿me sentiré mejor?

Añade todas las preguntas que desees.

Recuerda que es sólo cuando estás mintiéndote a ti misma u odiando profundamente algún aspecto de ti, que reaccionas con una profunda carga emocional sobre la conducta de otra persona. Proyectamos nuestras propias deficiencias en otros. Decimos a los demás lo que quisiéramos decirnos a nosotros mismos. Cuando juzgamos a otros, nos estamos juzgando a nosotros mismos. Si te golpeas constantemente con pensamientos negativos, o golpeas a la gente que te rodea –verbal, emocional o físicamente— es que quisieras golpearte a ti mismo destruyendo un área de tu propia vida. Lo que haces y lo que dices no es un accidente.

Si abrazamos estas partes de nosotros mismos seríamos capaces de ver a los demás como son, no como los vemos a través de nuestra nube de proyección. Un dicho dice que los tres misterios más grandes del mundo son el aire para las aves, el agua para los peces, y el hombre para sí mismo. Somos capaces de ver todo delante de nosotros en el mundo exterior. Todo lo que tenemos que hacer es abrir los ojos y mirar a nuestro alrededor. Sin embargo, no podemos vernos a nosotros mismos. Necesitamos un espejo para vernos. Tú eres mi espejo y yo soy el tuyo.

Hay un solo “Yo” en todo el mundo, y ese solo yo, eres tú. Porque este es un mundo holográfico, y todo el mundo eres tú… siempre que hablas –bien o mal— de otro… realmente estás hablando de ti mismo.

 

Leave a Reply

error: Content is protected !!