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Genios y la Genialidad

El secreto del genio es llevar el espíritu del niño hasta la vejez, lo que significa nunca perder el entusiasmo. Aldous Huxley
1 Dic 2016

La Verdad Relativa y la Verdad Absoluta

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Todas las grandes tradiciones espirituales, meditativas y contemplativas del mundo, concuerdan en una cosa: que existen dos tipos de verdades. Hay una verdad relativa y hay una verdad última. La verdad relativa es la verdad adquirida a través de un tipo de conocimiento que se llama dualista. El sujeto está separado del objeto, y desde la distancia que los separa, el sujeto intenta aprender todo lo que pueda sobre el objeto.

La verdad relativa

La mayoría de nuestras ciencias modernas, la química, la biología, la física, se basan en este tipo de conocimiento y de verdad. Las tradiciones no tienen nada contra ese tipo de conocimientos. Están totalmente a favor de este tipo de conocimiento, que también se llama “conocimiento científico”. El sujeto (o lo que es lo mismo, el científico) estudia al objeto, que es una mosca, un cuerpo, una planta, el suelo… todo lo físico que existe, y estos conocimientos entonces se convierten en ramas del conocimiento, y entonces surgen la química, la biología, la física, las matemáticas, etc.. Los especialistas en esas materias hace experimentos, tratan de averiguar su composición, su forma, qué hace y cómo actúa. Esta es una parte extremadamente importante del conocimiento humano y del crecimiento humano y de la evolución misma.

La Verdad Última o Absoluta

Las escuelas espirituales de todos los tiempos, o lo que algunos llaman “las tradiciones” también sostienen que hay otro tipo de verdad y, en algunos aspectos, esta verdad es una especie de “Madre de todas las Verdades.” Esta madre de todas las verdades también se le conoce como La Verdad Suma, la Verdad Directa, la Verdad Absoluta. Y esta tiene que ver no sólo con la verdad relativa de un objeto finito, que existirá durante cierto tiempo, y luego eventualmente terminará disolviéndose, muriendo, desapareciendo. Esta verdad última tiene que ver con algo más: es la verdad relacionada con aquello que nunca morirá, aquello que es eterno, que es atemporal, espacial, infinito y cósmico por naturaleza.

Las tradiciones mantienen que esa Verdad Absoluta no es sólo la verdad de todo lo que vemos ahí fuera, es la verdad de nuestro propio ser. Y reconocer y descubrir la identidad de esta verdad última es reconocer la Identidad Suprema, la Deidad, el Espíritu, la última realidad.

Esta ha sido una verdad que el género humano ha reconocido durante miles de años y es, por supuesto, la más importante de todos los tipos de verdades a las que una persona puede tener acceso.

¿Cuento de Hadas?

Ahora, dada nuestra era moderna y post-moderna, es muy común escuchar que todo lo anterior son sólo cuentos de hadas, lo mismo que la historia Santa Claus.

Pero ese no es el tipo de conocimiento del que esta verdad última está hablando. Esta verdad está hablando no de una narrativa, no de una historia, no de una narración mítica, que tiene ciertas historias sobre los héroes, o los súper héroes, que pueden realizar milagros, y volar, y caminar en el agua, y levantar a los muertos, y todo el eso.

Eso, para decirlo cuidadosamente, puede –o no— ser cierto. Pero la verdad última no es acerca de eso. La verdad última es acerca de una experiencia directa, que determinadas personas tienen de esta realidad última.

Los individuos que han tenido esta experiencia directa, incluyendo científicos con doctorados, y la gran mayoría de las personas que tienen este tipo de experiencia, se quedan no solo impresionados por ella, sino absolutamente transformados. Están absolutamente convencidos de que es real y que es algo que responde a todas las preguntas que la ciencia no ha podido responder. Por supuesto, es una experiencia que cambia la vida y muchos de ellos realmente terminan dedicando su existencia a tratar de transmitir la importancia de ese tipo de verdad.

En la mayoría de las culturas, y ciertamente en la mayoría de las culturas occidentales, tenemos muy poco de este tipo de conocimientos (o verdad absoluta) que se pone a disposición de los seres humanos. Esto es increíble si se recuerda que todas las grandes religiones, incluyendo el cristianismo, comenzaron precisamente partiendo de experiencias trascendentales místicas como esas de las que hablamos.

La primera reunión de cristianos, pentecostales, tenía llamas rodeando sus cabezas y muchas otras reuniones tenían palomas blancas, y todo esto era simbólico de un cambio real de conciencia que estaba sucediendo en estas personas.

Como dijo Pablo: “que esta conciencia esté en vosotros, la cual está en Cristo Jesús, para que todos seamos uno”. Esa unidad de la experiencia, ese sentimiento de unidad, es lo que impulsa la verdad última.

Ahora, he aquí lo as importante: el único camino que conduce hacia la verdad última, el único modo en que la verdad absoluta ha podido ser descubierta, es a través de la meditación o la contemplación. Es cierto que algunas personas han tenido visiones espontáneas de esta verdad absoluta, pero si queremos conocerla, no podemos esperar a ser transformados espontáneamente… tenemos que trabajar en ello.

Por eso la meditación y la contemplación son ciertamente practicas que recomiendan los más grandes eruditos y místicos de todos los tiempos. Entendiéndolas como una práctica central, porque es la única técnica que se ocupa de la verdad última.

Ya que quieres que tu vida se base en varias inteligencias y capacidades diversas, y varias habilidades, no quieres dejar de lado la verdad última.

 

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