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Genios y la Genialidad

El secreto del genio es llevar el espíritu del niño hasta la vejez, lo que significa nunca perder el entusiasmo. Aldous Huxley
15 Oct 2016

Tu “Yo” Interior: el Cuadrante Izquierdo Superior

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Vamos a mirarte a ti, como ser humano, como un holón humano, usando los cuatro cuadrantes, o sea, vamos a usar nuestra visión de cuarta dimensión para verte en todas tus dimensiones.

Comencemos con tu dimensión interior, que sólo por cuestiones de organización ha sido ubicada en el cuadrante izquierdo superior. Si miro dentro de tu interior y veo tu mente, voy a ver sentimientos, pensamientos, imágenes, sensaciones, percepciones, ideas y así sucesivamente.

De hecho, muchas de las cosas que hemos discutido hasta ahora, niveles, líneas, estados y tipos existen en el cuadrante superior izquierdo, o el interior de la persona. Por lo tanto, la parte superior izquierda es el interior del holon individual, así sea un átomo, una hormiga, un elefante, o tú.

La parte superior izquierda, el interior del individuo, es el espacio interior del “Yo”. Mucho de lo cual se puede descifrar a través de la introspección. Además de pensamientos, sentimientos, sensaciones, y percepciones, esa dimensión contiene niveles de conciencia desde la infrarroja hasta la turquesa integral y Luz Clara. También incluye las líneas de múltiples inteligencias (que ese holon ha desarrollado y los que aún no ha desarrollado). Contiene también todos los estados desde el denso hasta el no dual. Contiene una enorme variedad de tipos.

Además, en ese espacio interior coexisten cosas que son inconscientes, o subconscientes para el individuo, y ello incluye elementos inconscientes a los que llamamos “sombras”, incluye creencias culturales incrustadas en la psiquis, y valores aprendidos, estructuras profundas, y así sucesivamente. Esa es una razón por la que el espacio interior del individuo es tan importante.

Una aclaración: probablemente la mitad de todas las disciplinas y ciencias modernas y posmodernas niegan totalmente la existencia de todos esos elementos inconscientes. En su lugar ponen todo su esfuerzo en la vista exterior, el organismo del individuo, y dicen que todo está dado por la química que produce el cerebro.

Esa dimensión física también está, pero está en el cuadrante superior derecho, que es el exterior del individuo. Por mucho que miremos, ahí no veremos pensamientos y sentimientos y estados y niveles de conciencia… sino lo que veremos son dos riñones, dos pulmones, un corazón, un cerebro, un sistema límbico, transmisores, dopamina , serotonina, acetilcolina y así sucesivamente. Y eso lo vamos a ver aparte.

En la parte superior izquierda, pudieras encontrar un estado sutil de la conciencia con un ardiente amor universal… pero en la parte superior derecha, todo lo que encontrarás es un cerebro material, que funciona con un estado de ondas cerebrales y cuya “gasolina” que lo hace andar no son las emociones, sino los químicos del cerebro.

En la parte superior izquierda, sí encuentras una súper-mente consciente de su identidad y su vínculo con el espíritu infinito y todo el universo manifiesto… y puede sentir un estallido de felicidad al reconocer todo eso. Pero todo lo que encontrarás en la parte superior derecha es una –maravillosa, sí— sincronización de los hemisferios cerebrales con ráfagas apropiadas de dopamina.

Esas realidades del cuadrante superior derecho no son variedades del “Yo”, sino un tipo de “yo” de otra variedad, otra perspectiva, una vista objetiva (física) exterior del holón individual. Ambas dimensiones son reales e importantes.

El cuadrante del “Yo” interior de la persona, el cuadrante superior izquierdo, es la propia identidad central, la propia conciencia, la conciencia de uno. No todo ahí es consciente. Existen ahí componentes inconscientes reprimidos o empujados activamente fuera de la conciencia. También existen las funciones integradas inconscientes o material inconsciente, que no ha sido reprimido, sino que está tan íntimamente identificado con ello, que no podemos verlo como objeto.

Nos hemos centrado en los niveles, líneas, estados y tipos sobre todo en esta dimensión del Yo, cuadrante superior izquierdo ya que este cuadrante es el que está más bajo nuestro control directo y, por tanto, es lo más significativos para nuestro propio crecimiento y desarrollo. Aunque hemos discutido maneras importantes para incluir todos los cuadrantes en nuestro crecimiento, y resumiremos muchos de los que están en esta sección.

Como nuestro cuadrante focal primario, la dimensión del Yo-Interior, tiene más componentes que contribuyen a nuestro potencial que cualquier otra dimensión. Esto se debe a que este cuadrante es el foco de nuestra mismidad única, y como tal, contribuye enormemente a la realización de sí mismo e incluyendo hasta el despertar de nuestro ser verdadero.

Niveles: cada cuadrante tiene niveles, líneas, estados y tipos, pero los de este cuadrante implican principalmente la conciencia del Yo. Por lo tanto, este cuadrante es la dimensión de coordinación de voluntad, muchos de estos componentes pueden ser personalmente ejercidos y desarrollados consciente e intencionalmente. No sólo este cuadrante, muchos de los potenciales de otros cuadrantes se ejercen conscientemente en este cuadrante.

El hecho de que se produzcan los niveles de desarrollo significa que todos los seres humanos tienen un componente profundamente evolutivo construido en ellos y en su mayoría construida por la evolución misma.

Otra competencia muy importante en esta dimensión es todo un proceso de despertar, de averiguar quién y qué somos en realidad, y en relación con una realidad última.

De las dos verdades, relativa y absoluta, esta competencia se ocupa de la verdad absoluta. Reconocemos esta dimensión con la Presencia Divina. No es sólo la inteligencia espiritual o lo que pensamos sobre el espíritu, sino la experiencia espiritual o conciencia directa e inmediata de la presencia del espíritu en uno.

Los Estados: de acuerdo con los sistemas de meditación, tiene que ver con la propia creación del universo donde la involución se manifestó a través de numerosos reinos. Cada uno de esos reinos se presentaron como estados en los seres humanos. Siguiendo esos estados de evolución, revirtiendo el flujo involutivo, el ser humano individual puede descubrir o recordar estos reinos paso a paso, etapa a etapa, estado por estado, todo el camino de vuelta al espíritu, la identidad suprema del ser humano.

Las tipologías nos muestran las competencias relacionadas con una habilidad o aptitud especial. Si hemos nacido con competencia especial en una habilidad particular, esta se convierte en el tipo con el que vamos a tender a acercarnos a la mayoría de las situaciones.

Los niveles y las líneas y los estados y los cuadrantes se centran en aquellos fenómenos en nosotros que son diferentes pero que continúan realizándose en diferentes formas a medida que crecemos y nos desarrollamos.

Los tipos: sin embargo, los tipos en nosotros tienden a seguir siendo el mismo y a permanecer constantes en nosotros, aun mientras crecen y se desarrollan. Estas son las competencias que puede ser muy útil para nosotros si las comprendemos. Algunos de ellos poseen habilidades muy notables o aptitudes.

Una vez más, los nombres de los simples tipos del Eneagrama muestran cuán diferentes y significativos pueden ser estas características para cada uno de nosotros. Solamente fíjate en los nombres: el reformador, el dador, el triunfador, el individualista, el investigador, el leal, el entusiasta, el desafiador y el pacificador.

Todas esas son algunas de las cualidades (o competencias) que los seres humanos tienen en virtud de su involución y evolución.

Todas estas historias son hábitos cósmicos desarrollados por generaciones detrás de generaciones a través de siglos, y que puede ser re-habilitadas o inhabilitadas a voluntad. Esto es lo que hace que los seres humanos sean tan versátiles, que contienen en virtud de su involución y evolución un enorme número de dimensiones que también se encuentran en todo el cosmos.

Somos no sólo nuestra propia química, pero la química de esas cosas que nos rodean. Somos no sólo nuestra propia biología sino la biología de los organismos que nos rodean. No sólo nuestro propio espíritu, pero el espíritu del universo.

Los seres humanos individuales saben no sólo sus propios valores, necesidades y visiones del mundo, sino las de otros seres humanos que los rodean. Lo más extraordinario de todo, los humanos no sólo pueden crecer o madurar en todas estas competencias y habilidades e inteligencias, pueden despertar con cualidades cada vez más sutiles, más conscientes, reinos más amorosos del ser… todo el camino hasta la base última de todo ser, espíritu mismo, nuestra identidad suprema.

 

 

 

 

 

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